El tribunal de apelación alemán sentenció el 25 de julio de 2019 (I ZR 29/18) que el propietario de una marca puede contradecir la utilización de su marca en un anuncio después de una búsqueda de Google, si el anuncio dirige a los clientes a la oferta de productos de terceros (ORTLIEB II) debido a un diseño concreto falaz y consecuentemente debido (también) a los efectos publicitarios engañosos explotados por esta marca. Con ello el usuario legal de la marca se ha impuesto.