Toda empresa debe generar una propiedad intelectual responsable. Debido a ello es cada vez más frecuente que tanto los diseñadores como los ingenieros deseen recibir una formación para dar a conocer sus propias invenciones, para ser capaces de identificar los derechos de protección de los competidores, y para saber cuándo es pertinente un juramento de secreto. Estos conocimientos se instruyen raramente en las univesidades, por lo que tiene que ser adquirido frecuentemente en la práctica diaria de cada empresa. El agente de patentes no tiene la posibilidad de monitorizar continuamente el desarrollo de los productos que puedan derivar en una posible invención.